Rodolfo Puiggros y la construcción del peronismo revolucionario

 
En este plano sus tesis redondean su confluencia con las de la izquierda peronista y de Montoneros “El partido tiene una determinada relación con la clase obrera que se caracteriza por: Su objetivo (el socialismo) y su plan de conjunto para lograr ese objetivo. El plan debe incluir. A) la experiencia de las masas y su forma de organización (en nuestro caso el peronismo y hoy el movimiento montonero) b) El programa que permite aglutinar en torno a la clase obrera y al pueblo al máximo de fuerzas sociales posible en función del enemigo principal (programa antioligarquico y antiimperialista de transición al socialismo)”[56] Los dos ítems que transcribimos del manual de formación montonero complementan una serie de afinidades y confluencias entre las ideas aportadas por Puiggros y las doctrinas montoneras maduras. En este caso, la creación de una organización inscripta dentro del movimiento peronista que garantice los objetivos socialistas a través de una teoría clara y la necesidad de un frente nacional con otras clases. 
 
Podemos ver la coherencia de los planteos básicos de Puiggros en sus trabajos fundamentales. En el primer artículo de polémica con Gunder Frank escribe “Le escribía Marx al ciudadano Maurice Lachâtre, editor de El Capitalen francés: "En la ciencia no hay calzadas reales, y quien aspire a remontar sus luminosas cumbres, tiene que estar dispuesto a escalar la montaña por senderos escabrosos". Pensaba, sin duda, en los hombres de su tiempo que, seducidos por los esquemas del positivismo comtiano (…) una vez establecido lo general, sólo restaba introducir dentro de su contexto las nuevas particularidades que fueran apareciendo (…) No imaginaba Marx que su crítica tendría en el futuro que aplicarse a quienes invocaran su nombre para realizar la operación inversa a que él sometió al idealismo dialéctico de Hegel…”[57]
 
Estos “senderos escabrosos” propuestos por Puiggros para la investigación académica marxista, van de la mano sin dudas, con el sendero escabroso de articular socialismo y peronismo. Es en este sentido que el Peronismo pensado como estructura de transición, “de una estructura capitalista liberal a una socialista independiente”  o sea una estructura de capitalismo de Estado con planificación, (como planteaban los montoneros hacia mediados de 1973) exigía una serie de concesiones discursivas e identitarias, que Puiggros (y los Montoneros) realizaron hasta el 74. Indudablemente un sedero escabroso, que hoy desde el fracaso que implicó su elección, podemos criticar. Pero que sin dudas en el momento histórico atrajo a una cantidad nada despreciable de militantes e intelectuales que, a semejanza de Puiggros, de ninguna manera renegaban de su marxismo. Por el contrario, como explicaba Olmedo en la discusión con el ERP del 71, lo que intentaban realizar era la adaptación de las tesis del marxismo a las condiciones del proletariado argentino tal como era condición si se adscribía a las tesis de las causas internas y se partía de las condiciones particulares: “Como le digo, constituíamos parte de un conjunto de pequeños grupos articulados, coordinados, dentro de los cuales la discusión acerca del problema nacional se venía dando con un signo bastante positivo. Y el Cordobazo termina por nacionalizarnos, constituye un peldaño de nacionalización de enorme valor para nosotros. Nuestra organización se considera expresando lo que podríamos llamar una estrategia de nacionalismo revolucionario. En la Argentina, el nacionalismo revolucionario implica la valoración positiva de una experiencia fundamental de nuestro pueblo, que es la experiencia peronista.”[58]
 
Entonces, las conclusiones que Puiggros transmite en Historia crítica…  y que tanto influenciaron en las décadas siguientes a la izquierda peronista, iban en el sentido de redefinir lo que debía ser la práctica militante de los revolucionarios en Argentina. Su crítica al cosmopolitismo y exterioridad a la clase trabajadora de los partidos de izquierda (a cuyo estudio dedica gran parte de su trabajo) tenía una propuesta explícita. Primero que la militancia revolucionaria no se podía hacer desde la negación política de los movimientos populares. El dedicó gran parte de su obra a definirlos. Estos eran pensados como un frente de fuerzas nacionales que operan positivamente en la resolución de la contradicción principal (liberación o dependencia). En segundo lugar, que la identificación absoluta con el movimiento y su líder poseía límites infranqueables sin una alteración de los rasgos ideológicos burgueses y burocratizantes. El fracaso del régimen peronista en perpetuarse en el poder se debió a las deficiencias de su programa político, es decir, a la falta de una teoría revolucionaria como guía de la voluntad de transformación[59]. Fueron estas conclusiones parte del acervo político de la izquierda revolucionaria peronista y especialmente la convicción que llevó a Montoneros al enfrentamiento con la burocracia, el sindicalismo y Perón. No es casual que Puiggros haya terminado su militancia como parte de las estructuras amplias de la organización.
 
Volviendo al Olmedo y la polémica con el ERP el dirigente guerrillero escribía que existen “Dos concepciones sobre el papel que juegan los factores nacionales en la elaboración de la estrategia y la táctica del movimiento revolucionario argentino. Desde que el movimiento obrero argentino toma parte activa en la política nacional, el papel que juegan los factores específicamente nacionales en la determinación de una estrategia y la táctica del movimiento revolucionario, ha sido permanentemente la piedra de escándalo. Parejo con este problema corre otro; de la valoración de la experiencia histórica de la clase trabajadora argentina y del movimiento peronista.” No podemos dudar de la perfecta afinidad de estas definiciones políticas de las FAR con las interpretaciones de Puiggros diez años antes en El proletariado….
 
También podemos pensar que la década del sesenta y los primeros setentas es un periodo donde la relectura del pasado reciente hizo que muchos jóvenes marxistas sintieran una fuerte atracción por el peronismo de composición eminentemente obrera en sus bases y perseguido. Para los que daban el paso final al peronismo y más aún proviniendo del PC como muchos de los dirigentes de las FAR Puiggros debió ser un vehículo de transición con un lenguaje y categorías conocidas.
 
Conclusión
 
A lo largo de este artículo hemos trabajado la hipótesis de Rodolfo Puiggros como un intelectual que luchó por constituirse en articulador de una nueva hegemonía. Es en ese sentido que trabajamos el tema de la constitución de un nuevo bloque histórico en el marco de una crisis orgánica que afectó nuestro país en esas décadas.
 
La influencia de Puiggros tampoco debe ser sobredimensionada. Junto a él pueden aparecer varios intelectuales más del marxismo nacionalista y otros del nacionalismo popular. Algunas de sus ideas no lograron hacer escuela como su no aceptación de Juan Manuel de Rosas dentro de los líderes populares a reivindicar.
 
Esto nos remite a su apego a las categorías marxistas más allá del romanticismo nacionalista que teñía los relatos históricos de la época. Rosas no podía dejar de ser analizado como un terrateniente y difícilmente entraba en la necesaria etapa de progreso capitalista liberal independiente que Puiggros consideraba posible frente al liberalismo pro británico y cosmopolita triunfante en el siglo XIX. Por eso la historia de Puiggros empieza con la argentina moderna hacia fines del siglo XIX o se remite al pasado colonial y las décadas de la independencia.
Puiggros nunca dejo de reivindicarse como la verdadera ortodoxia marxista. En realidad la hipótesis comunista de desarrollo por etapas y revolución democrático burguesa tuvo un mejor defensor en él que en el PC oficial. El peronismo ser aproximaba a ese intento. Puiggros así lo vio y apoyó el proceso, el PC contradictoriamente con su teoría permaneció ajeno.
 
Dos ideas claves, la de los universales y la de las causas internas, fueron sin dudas las de más influencia política y las que hemos leído en los documentos más importantes de las organizaciones guerrilleras peronistas como el debate de las FAR y el ERP de 1971, la “Charla a los frentes” de la conducción nacional de Montoneros del 73 y elManual de instrucción para oficiales y soldados de 1976
La categoría modo de producción asiático también es recuperada por Puiggros en clave de renovación y reafirmación de la ortodoxia. A través de ella logra interpretar una realidad americana que no entra en la teoría de los cinco estadios  soviética y consigue pensarla en clave de causas internas.
 
En ese sentido creemos que la trayectoria de Puiggros esta marcada por la coherencia. Su evolución hacia el peronismo no le implica un abandono del marxismo en términos de método de análisis más allá de sus apuestas políticas o de la no verificación final de sus ideas sobre el peronismo. Debemos recordar que este fracaso se enmarcó en el fracaso final de toda la nueva izquierda política e intelectual.
Si un intelectual se define según Gramsci como formando parte de un bloque histórico determinado y todas las categorías de intelectuales tienen en común un vínculo más o menos estrecho con una clase social fundamental, Puiggros buscó ser intelectual de la clase obrera peronista. El fracaso del proyecto de la nueva izquierda y específicamente el de la izquierda peronista lo vemos como la no constitución de un nuevo bloque y la no consumación de su rol como vínculo entre la estructura y la superestructura. Esto es parte del fracaso de los proyectos revolucionarios de la época.
 
Según Gramsci los intelectuales forman una capa social diferenciada ligada a la estructura –las clases fundamentales en el campo económico- encargada de elaborar y administrar la superestructura que dará a esta clase homogeneidad y la dirección del bloque histórico. Puiggros desplegó sus ideas y su rol de militante en ese sentido. Sus tesis hicieron en parte la política de organizaciones concretas que buscaron ser el “intelectual colectivo” que lograra que la política socialista hegemonizara un movimiento como el peronista (leído en clave de MLN).
 
Propone Raymond Williams refiriéndose a la relación de la evolución de las ideas revolucionarias y los intelectuales con la clase revolucionaria o ideas simples potencialmente revolucionarias, que “Las propias y complicadas relaciones de Marx y Engels con el carácter revolucionario del proletariado europeo (…) constituyen un ejemplo sumamente práctico de la precisa dificultad (de la relación intelectuales clase obrera y de la formación de sus ideas).” Los intelectuales argentinos de los 60 tuvieron esa misma dificultad, que es del surgimiento y consolidación de lo nuevo y contrahegemónico. Igualmente el grado de represión que sufrió nuestra sociedad habla del riesgo que vieron nuestras clases dominantes y que iba mucho más allá del accionar guerrillero.
 
Consideramos que las posiciones políticas de Puiggros lo llevaron a converger con las políticas de Montoneros. En este sentido no estamos de acuerdo con algunas interpretaciones que ven la influencia de la opción montonera de los hijos de los intelectuales maduros (Puiggros, Walsh, Oesterheld, etc.) justificatoria de lo que habría sido una opción inmadura. Puiggros como veremos en este artículo fue convergiendo con los revolucionarios peronistas desde una aproximación política hasta terminar como referente del movimiento montonero en el exilio. En 1975 apoya públicamente al Partido peronista auténtico. Su hijo Sergio muere combatiendo como oficial de montoneros en 1976. En 1977 dirige la rama de profesionales, intelectuales y artistas del Movimiento Peronista Montonero, agrupando a Juan Gelman, Pedro Orgambide, Norman Brisky y Silvia Berman. Luego se suman Pino Solanas, Rodolfo Walsh. Miguel Bonasso, Héctor Hoesterheld, Paco Urondo y muchos más. Pasa a formar parte de la mesa de conducción del Movimiento Peronista Montonero con Yager, Perdía, Obregón Cano, Vaca Narvaja, Bidegain, Pereyra Rossi y Firmenich.
 
Finalmente transcribimos extractos del discurso de Puiggros de homenaje a Santucho en 1977 “…de las entrañas fecundas de nuestro pueblo nacen y nacen los arquetipos de la sociedad del mañana, los héroes de la Patria Socialista. El martes próximo se cumple el primer aniversario de la muerte en combate de uno de los más grandes de ellos (…) Mario Roberto Santucho y en él, a los héroes que dieron su vida y a los millares que luchan en todos los rincones de nuestra República, día a día más numerosos, convencidos y combativos por una sociedad soberana y justa. Santucho nos dejó un ejemplo que perdurará a través de los siglos. El ejemplo de los revolucionarios auténticos, de los que se entregan a su causa con pasión integral, de los que no miden los riesgos, ni esperan que otros se jueguen por ellos en nombre de una falsa superioridad intelectual. Santucho creyó en la unidad de la teoría y la práctica, y si entre nosotros pudo haber diferencias tácticas o hasta ideológicas, no existen fronteras que nos separen en la guerra (…) vemos en él un adelanto del argentino que hoy resiste y pronto barrerá de nuestra tierra a los agentes del coloniaje y de la opresión para que reine la paz y pueda la inteligencia desterrada volver para que la Patria querida sea el hogar de la humanidad integrada y superior. Homenajeamos en Mario Roberto Santucho a nuestros muertos que vivirán eternamente en la memoria de los argentinos. A latinoamericanos de la gloria mundial de los Che Guevara y los Camilo Torres (…). Y a nuestros muchachos y muchachas que preparan la victoria final sin medir los sacrificios.”[60]
 
Este discurso expresa claramente la visión política de un marxista nacionalista hacia el final de sus días, en el confluyen elementos de épica revolucionaria, de nacionalismo, de convicción en el progreso, de lucha de clases y de reafirmación de viejas convicciones en la estrategia socialista en el marco de la liberación nacional. Y preanuncia el sacrificio hecho por los militantes montoneros en la contraofensiva. El homenaje a Santucho, un Marxista duro, que sin dudas hubiera polemizado con Puiggros tanto en su visión de la historia como la del peronismo y del frente nacional, nos remite además a una visión de compartir un lugar común, que en Puiggros era mucho menos la lucha armada, que la convicción de la revolución socialista.
 


[1] Gramsci, Antonio, Cuadernos de la cárcel, Puebla, Ed Era, 1999. pag. 164.

[2] Christopher HillLos orígenes intelectuales de la revolución inglesa, Barcelona,. Grijalbo, 1980.

[3] Para una explicación de las contradicciones del primer peronismo ver el artículo de Luis Brunetto “Crecimiento y control salarial en la economía peronista” UNTF. 2008

[4] Como los agrupados en la revista Contorno del Centro de estudiantes de Filosofía y Letras.

[5] La Comunidad organizada se puede sintetizar en la idea de una sociedad capitalista con una fuerte presencia del Estado que regula las pautas de acumulación de la burguesía y redistribuya el ingreso nacional entre sus diferentes fracciones y entre la burguesía y los trabajadores.

[6] Premisas peronistas que el general nunca abandonó: la “tercera posición” ni socialismo ni capitalismo de libre mercado, las “veinte verdades” y la concepción de la lucha de clases como un mal evitable. Se puede consultar Perón, Juan, La tercera posición, la constitución del 49, Brevario justicialista. Bs. As. Ed. Nuevo Patrimonio. 1964. Perón, Juan, La comunidad organizada, Bs. As. Secretaría Política de la Presidencia de la Nación, 1974. Perón, Juan, Conducción política, Bs. As., Ed. Freeland, 1971.

[7] Se debía lograr una tasa de inversión mayor (en cada industria y hacia nuevas ramas) y esto solo podía ser a través de recortar beneficios obreros o avanzar en una mayor apropiación del Estado sobre la clase capitalista.

[8] Varios debates cruzaron el campo de la izquierda en ese entonces, los más generales giraban en torno al etapismo en la revolución, el socialismo en un solo país, el debate y ruptura chino-soviético, la política rusa de coexistencia pacífica y las invasiones a Hungría en 1956 o Checoeslovaquia en 1968.

[9] Thwaites Rey, Mabel; “La noción gramsciana de hegemonía en el convulsionado fin de siglo” en Gramsci mirando al Sur. Sobre la hegemonía en los 90. K&ai Editor, Colección Teoría crítica, Bs. As., 1994.

[10] Gramsci, Antonio, Cuadernos de la cárcel. Ed. Era. 1999

[11] Ver Sigal Silvia, Intelectuales y poder en la década del sesenta, Buenos Aires, Puntosur, 1991. Altamirano, Carlos Peronismo y cultura de izquierda ed Temas Buenos Aires 2001

[12] Carlos Astrada murió en 1970 por lo tanto su participación en las formaciones de la nueva izquierda no pudo verificarse, pero fue sin dudas uno de los pocos relevantes intelectuales marxistas que en el periodo 45-55 se enrolaron en el movimiento de Perón. En 1947 es profesor de Gnoseología y Metafísica y director del Instituto de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires. Interviene decisivamente en la organización del I Congreso Nacional de Filosofía, que tiene lugar en Mendoza en 1949. En 1956 es expulsado de sus cargos por la Revolución que había tenido lugar el año anterior. Viaja a Moscú, poco después a Shangai y Pekín, donde se entrevista con Mao Tse-Tung. Adoptará las tesis marxistas maoístas y rechazará a las corrientes denominadas “marxismo occidental” sean gramscianas, sarteanas o altusserianas. En los sesentas revió parte de su anterior adscripción peronista acrítica.

[13] Eduardo Artesano rompió con el PCA en el mismo proceso que Puiggros y fue parte del MOC. También seguiría el derrotero que llevó a muchos de los disidentes hacia el peronismo, pero en su caso buscaría un anclaje político y teórico en el maoísmo en forma explícita. Su trabajo Manual de la militancia política Ed. Relevo Bs. As. 1973 fue la más audaz intención de ver el peronismo a la luz del maoísmo.  Aparece como un compendio de citas de Mao y Perón encuadradas en la lógica de la dialéctica del líder chino para dar respuesta a la formación de un militante peronista en temas inmediatos. Su acercamiento a peronismo y la identificación de este movimiento como movimiento de liberación nacional es mas fuerte que en Puiggros y aún que en la mayoría de los lideres guerrilleros peronistas del setenta. Ver, además del manual ya mencionado, Ensayo sobre el justicialismo a la luz del materialismo histórico,  Historia de la independencia económica, Juan Bautista de América. entre otros. Muestran un nacionalismo escencialista al que es ajeno Puiggros.

[14] Puiggros, Rodolfo Historia crítica de los partidos políticos argentinos, Buenos Aires, Argumentos, 1956.

[15] Para más información sobre la etapa peronista de Hechos e Ideas ver a Cattaruza Alejandro “Una empresa cultural del primer peronismo: la revista Hechos e ideas 194-1955” Revista complutense de historia de América N 19

[16] Se puede consultar a Carlos Altamirano Peronismo y cultura de izquierda. Adriana Puiggros y  Jorge Bernetti Peronismo cultura política y educación Bs. As. Galerna 1994.  “¿Aliados o enemigos? Los intelectuales frente a los gobiernos de Vargas y Perón” Publicado en Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, Julio – Diciembre 2004de Flavia Fiorucci

[17] Arturo Jauretche profetizaba algo que Montoneros seguramente no comprendió en formna suficiente “Perón no quería que hubiera capitanes ni tenientes, ni sargentos, ni nada.”Citado por Norberto Galasso, Dos Argentinas, Arturo Jauretche-Victoria Ocampo, (Homo Sapiens, 1996) p. 90.

[18] Leopoldo Marechal, “Proyecciones culturales del momento argentino”, Argentina en Marcha,  Comisión Nacional de Cooperación Intelectual, sin fecha), p.133. En Flavia Fiorucci “¿Aliados o enemigos? Los intelectuales en los gobiernos de Vargas y Perón”  Publicado en Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, Julio – Diciembre 2004.  En una lectura de las posiciones de la intelectualidad nacional popular de los cuarentas puede rastrearse varios de los argumentos del marxismo nacionalistas y de la “nueva izquierda” en general: la existencia de una elite intelectual de espaldas al país (o a la clase trabajadora en sus versiones marxistas no peronistas).

[19] Tal es así que cuando retornó al país en 1974 volvió a llamar a varios de sus antiguas gestores educativos como Alberto Ottalagano para “ordenar” a la UBA y Oscar Ivanisevich como ministro de educación

[20] Siguiendo a Manuel Cattaruzza (op. cit.) podemos matizar la idea dominante de que la política cultural del peronismo fue solo el desplazamiento de la intelectualidad por el oscurantismo ya que Hechos… no fue mediocre ni medievalista y contó con apoyo oficial. Lo que si podemos afirmar es que esta intención (como otras emanadas desde el mismo Estado) no tuvieron aceptación ni consiguieron en ese entonces conseguir las adhesiones necesarias para permitir que el peronismo ganara adeptos en la intelectualidad fuera de los ya convencidos.

[21] No debemos dejar de mencionar a los corrientes tronquistas que, desde diferentes posiciones políticas, también valorizaron al fenómeno peronista en forma diferente a la izquierda tradicional. Específicamente nos referimos a Jorge Abelardo Ramos y Nahuel Moreno.

[22] La tesis de sociólogo Germani esta desarrollada en el libro Estructura social de la Argentina que vio luz en 1955. También se puede encontrar una interpretación mas densa por el aporte de varios autores desde diferentes disciplinas en Argentina sociedad de masasEUDEBA 1965. Germani representa la llegada a la argentina de la metodología del estructural funcionalismo.

[23] Tesis que permanece constante a lo largo de toda su obra a partir de los cincuentas pero especialmente en El proletariado en la revolución nacional, Buenos Aires, Sudestada, 1968 (1958).

[24] Se puede consultar en artículo “Visiones del pasado y tradiciones nacionales en el Partido Comunista Argentino (1925-1950)” de Manuel Cattaruzza en A contracorriente www.ncsu.edu/project/acontracorriente. Además de las primeras obras del mismo Puiggros, Hector Agosti, Rodolfo Ghioldi, Anibal Ponce, etc. La reivindicación del PC y los intelectuales de esa corriente respecto de los próceres tradicionales no es lineal. Existe una crítica sustancial en dos aspectos. Uno, el rechazo a las masas. Dos, la sumisión al capital británico. Pero ambas críticas estaban subsumidas por una aceptación global de la evolución argentina, un rechazo de los caudillos y un reconocimiento de una línea más democrática y liberal.

[25]  Ver Acha, Omar, La Nación futura – Rodolfo Puiggrós en las encrucijadas argentinas del siglo XX. De Omar Acha. Editorial: Eudeba, y “Rodolfo José Puiggros ante la condición humana” en  http://www.elortiba.org/puiggros.html. En sus trabajos Acha plantea el corrimiento de Puiggros desde el marxismo hacia el nacionalismo: “La condición para la formación de una nación implicaba al mismo tiempo su independencia de todo lazo colonial o imperialista. Las fronteras nacionales que definían cada Estado-nación eran consideradas -sin crítica alguna- como el espacio obvio del desarrollo de las relaciones sociales. La noción de imperialismo no enunciaba un sistema mundial gobernado por la búsqueda de beneficios económicos, sino una competencia por la dominación entre naciones desigualmente desarrolladas. A partir de entonces, el deslizamiento de la “liberación nacional” a la “contradicción principal” con el imperialismo, y de allí al nacionalismo, se realizaba como una consecuencia implacable.”

[26] Perdía, Roberto Cirilo. Entrevista con el autor 2006.

[27] Puiggros, Rodolfo Rosas el pequeño, Buenos Aires. Ediciones Perennis (2ª. edición), 1953.

[28] Tomado de Cattaruzza op cit.

[29] Giudici Ernesto Imperialismo y liberación nacional Ed Garnica 1973 Bs. As. El trabajo de Giudici fue escrito por primera vez en 1940 en relación con los debates del Partido Comunista en torno a la nueva situación Mundial y argentina de la época y reeditado con un prólogo y un epílogo nuevos en 1973. Año en el cual Giudici había roto con el partido y reafirmaba la certeza de su posición de treinta años antes.

[30] Entre 1929 siguiendo a las resoluciones del Comitern, el PC argentino impulsó la línea “clase contra clase” que imponía el enfrentamiento y denuncia de todas las corrientes reformistas y el desarrollo de una política de enfrentamiento entre la clase obrera y su organización política contra la burguesía y sus organizaciones. En 1935 la línea cambia por la de “frente popular” que implicaba la colaboración con sectores progresistas. Esto no impidió que el PC siguiera creciendo en la clase obrera e impulsara medidas de lucha importantes como la huelga de 1936.

[31] Recién en 1928 el PCA definió su programa en consonancia con la línea general de la internacional para América latina, postulando la necesidad de una revolución democrático-burguesa de características agrarias y antiimperialistas.

[32]El proletariado en la revolución nacional Ed Trafac. Bs As. 1958 pag. 77.

[33] “Reportaje a las FAR”, op. cit.

[34] Revista Punto final nª 49 octubre de 1967.

[35] Puiggros, El proletariado… Op cit. Pag 40-41

[36] “Charla de la Conducción Nacional ante las agrupaciones de los frentes, 1973”, en: Baschetti, R., Documentos de la guerrilla peronista, de Cámpora a la ruptura, Bs. As., Ed. De la Campana, 1996.

[37] Historia crítica… op. cit  Pag 35

[38] Mao Tse Tung, “Sobre la contradicción” en Cinco tesis filosóficas. Ed nueva era

[39] Eduardo Astesano, también separado del PC en la época de Puiggros, asumió posiciones maoístas y desde allí explicó el peronismo. Ver a Samuel Amaral, “Una interpretación marxista del peronismo. Eduardo Astesano y la revolución de la nueva democracia” Universidad del CEMA, Doc. de trabajo 279. 2004. Aunque Artesana va más lejos que Puiggros en sus apreciaciones sobre la progresividad del pensamiento y prácticas peronistas.

[40] Puiggrós, R.: El proletariado en la revolución nacional, Buenos Aires, Sudestada, 1968 (1958).

[41] Ver Polémica FAR ERP, “Charla a los frentes…” y Manual…. op. cit.

[42] Historia crítica  op. cit. Pag. 35

[43] Puiggros, Rodolfo El proletariado en la revolución nacional pag 8

[44] Esta idea esta desplegara claramente en varias ocasiones a lo largo de los escritos conocidos como “Polémica FAR ERP” y se pueden encontrar en www.elortiba.org/pdf/polemica_far_erp.pdf

[45] Puiggros, El proletariado… op. cit. Pag 12

[46] Idem pag. 14. Sigue más adelante “El estado cumple la función inversa de la que cumplió en la época de la acumulación primitiva y del nacimiento del capitalismo”

[47] “Charla que la conducción nacional baja a los frentes”. La afinidad entre el planteo de Puiggros y las ideas montoneras se extiende. Decía el intelectual: “ Por un tiempo mas o menos largo la buena conducción de la política económica girará en torno de una ajustada coordinación del sector estatal con el sector privado de la economía, a la vez que con el desarrollo de formas cooperativas y comunitarias de economía y propiedad sociales” El proletariado… pag.22.

[48] idem pag 43.

[49] Idem pag 79.

[50] Idem pag 85, 86, 87.

[51] Revista Qué, 12 de agosto de 1957, por Rodolfo Puiggros. Los comicios del 28 de julio  fueron los de reforma constitucional llamados por el gobierno de Aramburu. En ellos Jauretche apoyó al desarrollismo frondizista pero la cantidad de votos en blanco fue masiva. Los directores de la revista encabezaron la nota con un llamado a terminar el debate en aras de la unidad del campo nacional y popular.

[52] Cuyo origen dentro del marxismo se puede encontrar también en el debate Dobb Sweezy en la década de 1950  En Hilton R.  La transición del feudalismo al capitalismo. Barcelona, Crítica, 1977. Se despliega la polémica con nuevos aportes Sweezy se ponía énfasis en el peso de las causas externas para la disolución del feudalismo en la línea de G. Frank, mientras que Dobb insistía ñeque los determinante en última instancia eran los factores internos.

[53] Polémica con André Gunder Frank en 1965. El gallo ilustrado suplemento cultural del diario El día de México

[54] En 1964 parta la misma época de Puiggros, Maurice Godelier presentó el trabajo: "La noción de modo de producción asiático y los esquemas marxistas de evolución de las sociedades" se encuentra en Sobre el modo de producción asiático: 13-64; Ediciones Martínez Roca, 1977. En la década de 1920 se desarrolló en la Rusia revolucionaria un importante debate en torno a la los problemas de la revolución en los países atrasados, teniendo como articulador material la situación China. La polémica tenia tres caras un grupo defendía la idea de que China tenia rasgos capitalistas y por eso debía marchar al socialismo, otro que era feudal y por lo tanto le cabía una revolución democrático burguesa y un tercer grupo insistía en que se encuadraba dentro de la amplia y poco definida categoría de Modo de producción asiático. La derrota de los trosquistas frente a los estalinistas avanzada la década arrastro a los asiáticos a la proscripción. Ver http://www.rodolfowalsh.org/IMG/_article_PDF/article_1514.pdf

[55] Historia crítica … pag 44

[56] Manual. de instrucción para oficiales y soldados del ejército montonero S/L ed. Secretaria de prensa y adoctrinamiento reed.1979 pag 32 33

[57] El gallo Ilustrado 1965 suplemento de cultura del diario El Día de México.

[58] “Entrevista a las FAR” revista Cristianismo y revolución.

[59] Ver Omar Acha. La nación futura. Rodolfo Puiggrós en las encrucijadas argentinas del siglo XX, Eudeba, Bs. As. 2006.

[60] Discurso de Puiggros en su exilio mexicano al cumplirse el primer aniversario de la muerte (19 de julio) de Mario Santucho en el Comité argentino de solidaridad  16 de julio de 1977.