Acerca de desigualdades económicas y sociales en Suecia: una lectura desde una lógica anticapitalista

Suecia ha sido durante décadas el emblema de que el capitalismo puede ser domesticado. El folkhemmet 1 —el «hogar del pueblo»— prometió una sociedad donde la prosperidad se repartiera sin sacrificar la eficiencia. Sin embargo, los datos de los últimos años muestran que aquella promesa se resquebraja. Pero no porque el modelo haya sido traicionado por élites desalmadas, como sostiene el lamento reformista, sino porque la propia lógica del capital —la acumulación incesante, la explotación del trabajo, la conversión de todo en mercancía— tiende a generar desigualdad por mucho que un Estado del bienestar trate de amortiguarla. Este artículo pretende examinar las desigualdades económicas y sociales en la Suecia actual desde una perspectiva anticapitalista, poniendo en el centro las relaciones de producción, la división racializada de la clase trabajadora y la inserción imperial del país en la economía global.

El Estado del bienestar no es un refugio, es un campo de batalla

Conviene comenzar desmontando un equívoco. El Estado del bienestar sueco no fue un regalo del capital arrepentido; fue una conquista arrancada por décadas de lucha obrera, huelgas y movilizaciones. Pero, como conquista dentro del capitalismo, nunca dejó de ser funcional al sistema: garantiza la reproducción de una fuerza de trabajo sana y educada, socializa costes que de otro modo asumirían las empresas, y pacifica el conflicto amortiguando las expresiones más brutales de la miseria. Es, en suma, un administrador de la contradicción entre capital y trabajo.

Esta naturaleza dual explica por qué, cuando la correlación de fuerzas se inclina a favor del capital, las mismas instituciones que ayer protegían hoy recortan, endurecen condiciones y estigmatizan a los pobres. Las prestaciones que no siguen el ritmo de la inflación, la digitalización excluyente, la condicionalidad punitiva: no son accidentes, son la expresión de un Estado que se reconfigura para disciplinar a la clase trabajadora en tiempos de ofensiva neoliberal.

La desigualdad no es una avería, es el producto

Los datos de desigualdad de ingresos en Suecia suelen presentarse como una desviación corregible. El coeficiente de Gini de renta disponible pasó de 0,226 en 1991 a 0,310 en 2023, un incremento del 37 % en tres décadas. Mientras la decila más baja vio crecer sus ingresos un 32 % en ese período, la más alta lo hizo un 127 %, y el 1 % más rico, un 224 %. Son cifras que el discurso dominante atribuye a la globalización, al cambio tecnológico o a reformas fiscales concretas. Pero desde una óptica anticapitalista, esta divergencia no es una anomalía, sino la tendencia inherente a un sistema donde quienes poseen capital capturan una proporción creciente de la riqueza generada por el trabajo colectivo.

La desigualdad de riqueza es aún más reveladora. Suecia ostenta el coeficiente de Gini de riqueza más alto de Europa (0,75), con el 10 % más rico acaparando el 74,4 % de la riqueza neta y la mitad inferior de la población con una riqueza neta negativa. La abolición del impuesto sobre el patrimonio en 2007, la inexistencia de gravámenes sobre herencias y donaciones, y una fiscalidad que grava más favorablemente las rentas del capital que las del trabajo no son errores técnicos: son victorias políticas del capital en su guerra de clases desde arriba. Cuando el análisis se limita a pedir que se restauren esos impuestos sin cuestionar la propiedad misma de los medios de producción, asume que el problema es de dosis y no de veneno.

El trabajador pobre: explotación sin paliativos

El mito socialdemócrata sostiene que el empleo protege de la pobreza. Pero en la Suecia de hoy, trabajar ya no es garantía de nada. El desempleo juvenil ronda el 24 %, la temporalidad se ceba con las mujeres, y los salarios en sectores como la limpieza, la hostelería, los cuidados o las plataformas digitales no alcanzan para vivir con dignidad. La pobreza laboral (in-work poverty) es una realidad para una proporción creciente de la clase trabajadora.

Desde la lógica anticapitalista, esto no es un desajuste del mercado laboral, sino la esencia de la relación salarial: el capital paga por la fuerza de trabajo un precio que, siempre que puede, presiona a la baja, mientras extrae un valor superior al que retribuye. La existencia de trabajadores pobres no revela que el sistema funcione mal, sino que funciona exactamente como está diseñado. La pregunta no es cómo subir los salarios mínimos —aunque toda mejora es bienvenida como conquista parcial—, sino por qué una clase que produce toda la riqueza necesita un salario para sobrevivir y por qué ese salario es siempre regateado.

La racialización como estrategia de división de la clase trabajadora

La brecha entre población nativa y de origen extranjero es, con diferencia, la fractura más profunda del modelo sueco. En 2025, la tasa de privación material y social entre las personas nacidas en el extranjero era del 14 %, frente al 3 % entre las nativas, la diferencia más amplia de la Unión Europea. El riesgo de pobreza se triplica, el desempleo se duplica, y el acceso a la vivienda es sistemáticamente peor.

El análisis convencional interpreta esta realidad como un fallo de integración o una insuficiencia de políticas activas. Una crítica anticapitalista, en cambio, identifica aquí un mecanismo deliberado de segmentación de la clase trabajadora. El capital necesita una fuerza de trabajo fragmentada: un segmento estable, relativamente protegido y con derechos, y otro segmento precarizado, sin redes, con barreras lingüísticas y administrativas, dispuesto a aceptar peores salarios y condiciones. La población migrante cumple esa función estructural. No es que el Estado del bienestar no haya logrado integrarla; es que el sistema productivo la requiere en posiciones subalternas para disciplinar al conjunto de la clase trabajadora.

Las denuncias de impago de salarios, infra-remuneración y manipulación de horas en sectores como la construcción, la limpieza o las plataformas digitales no son escándalos aislados. Son la manifestación local de una lógica global: la búsqueda incesante de los cuerpos más desprotegidos para extraer plusvalía sin resistencia. Y esa lógica no cesará con inspecciones laborales; cesará cuando los trabajadores, sin distinción de origen, se organicen para combatirla.

La vivienda como mercancía: extraer renta de la necesidad

El mercado de la vivienda sueco es un laboratorio de acumulación por desposesión. Los inquilinos del quintil más pobre destinan el 41,5 % de sus ingresos al alquiler. En Estocolmo, la cola para un alquiler regulado supera los diez años, lo que empuja a jóvenes, migrantes y hogares de renta baja al mercado secundario de subarriendos precarios y caros. Mientras, los precios de compraventa no dejan de subir, alimentados por un sistema fiscal que subsidia la propiedad y por la presencia creciente de fondos de inversión que tratan la vivienda como un activo financiero.

El análisis convencional propone más regulación, más oferta, más ayudas al alquiler. Pero no cuestiona el carácter mercantil de la vivienda misma. Para una mirada anticapitalista, un bien de primera necesidad no debería ser una mercancía cuyo acceso depende de la capacidad de pago. La vivienda debe ser desmercantilizada: sustraída a la lógica del lucro mediante un parque público, cooperativo y social de dimensiones suficientes para que el mercado deje de dictar quién tiene techo y quién no. Mientras la vivienda siga siendo un activo para enriquecerse, la especulación y la exclusión serán inevitables.

La dimensión imperial: la prosperidad interna tiene un afuera explotado

Un análisis anticapitalista de la desigualdad en Suecia no puede quedarse dentro de sus fronteras. La prosperidad relativa que el país ha disfrutado se asienta, en buena medida, sobre la explotación de trabajo y recursos naturales en otras latitudes. Las multinacionales suecas —H&M, IKEA, Ericsson, Volvo— operan en cadenas globales de valor donde los eslabones más intensivos en mano de obra se localizan en países con salarios de miseria, sindicatos reprimidos y legislaciones ambientales laxas. Los fondos de pensiones suecos invierten en corporaciones que lucran con el extractivismo en América Latina y África. La «transición verde», presentada como un nuevo pacto social, se sostiene sobre la minería en tierras sami ((pueblo indígena originario de la región de Sápmi, un territorio ancestral que se extiende por el norte de Noruega, Suecia, Finlandia y la península de Kola en Rusia), repitiendo una lógica colonial que el discurso oficial escamotea.

La riqueza concentrada en los barrios acomodados de Estocolmo no proviene solo del trabajo de los suecos, sino del trabajo no pagado —o pagado a precio de esclavitud— de millones de personas en el denominado «Sur global». La desigualdad sueca no empieza en Malmö; empieza en las fábricas textiles de Bangladés, en las minas de cobalto del Congo y en las plantaciones de las que se obtienen las materias primas que alimentan la maquinaria productiva escandinava. Ocultar esta dimensión es presentar una foto recortada que hace aparecer el problema como puramente doméstico.

Pobreza infantil: el ataque a la reproducción social

Save the Children Suecia estimó en 2025 que 276 000 niños y niñas —uno de cada ocho— viven en situación de pobreza. La cifra supera en 100 000 a los cálculos previos, revelando una magnitud subestimada. La combinación de inflación, prestaciones que no se actualizan y un mercado laboral que precariza a los padres y, sobre todo, a las madres solas, está generando una generación de menores que crecen con carencias materiales, menor rendimiento educativo y movilidad social bloqueada.

Desde la lógica anticapitalista, esto es un ataque directo a la reproducción de la clase trabajadora. No se trata de un descuido presupuestario, sino de una política de austeridad que descarga los costes de la crisis sobre quienes menos pueden defenderse. La infancia pobre de hoy es la fuerza de trabajo debilitada, desesperada y dócil de mañana. Y para el capital, eso no es un problema; es una inversión.

Los límites del reformismo y la necesidad de una alternativa

Quienes denuncian las desigualdades en Suecia suelen reclamar, como remedio, un retorno a las políticas redistributivas del pasado: más impuestos a los ricos, más gasto social, más regulación. Estas demandas no son ilegítimas —pueden mejorar coyunturalmente las condiciones de vida—, pero se mueven dentro del mismo marco que ha generado las fracturas que denuncian. La historia demuestra que todas las conquistas conseguidas bajo el capitalismo son reversibles en cuanto la correlación de fuerzas se invierte. El impuesto sobre el patrimonio se abolió; las pensiones se reformaron a la baja; los servicios públicos se mercantilizan. Pedir más de lo mismo sin cuestionar quién posee los medios de producción, quién decide qué se produce y con qué criterios, es como poner curitas a una hemorragia.

La tarea que la situación exige no es solo redistribuir mejor, sino empezar a construir, desde ahora, formas de propiedad colectiva y gestión democrática que prefiguren una sociedad donde la vivienda, la energía, los cuidados y el conocimiento no sean mercancías, sino bienes comunes gestionados por quienes los necesitan. Eso implica apoyar todas las luchas que disputen el control de los recursos al capital —desde las cooperativas de vivienda hasta las huelgas de inquilinos, desde los sindicatos combativos hasta las redes de apoyo mutuo— y conectarlas en un proyecto político que señale más allá del capitalismo.

Conclusión: la desigualdad no se reforma, se abole

Las desigualdades económicas y sociales en Suecia no son un error de cálculo ni un exceso pasajero de neoliberalismo. Son la manifestación previsible de un sistema que necesita la concentración de riqueza en pocas manos, la división de la clase trabajadora y la explotación incesante de seres humanos y naturaleza. El capitalismo sueco, con su barniz de responsabilidad social, no es una excepción a esta regla; es una de sus variantes, y sus contradicciones internas están aflorando con fuerza a medida que la fase neoliberal avanza.

Frente a quienes proponen administrar la miseria con mejoras técnicas, la posición anticapitalista sostiene que no hay solución real dentro de este sistema. La única respuesta a la altura de las fracturas descritas es la construcción de un poder popular que confronte directamente al capital, desmantele sus instituciones y comience a levantar, aquí y ahora, las estructuras de una sociedad basada en la solidaridad, la igualdad sustantiva y el control colectivo de los recursos. No se trata de salvar el modelo sueco, sino de superarlo.

2026-05-16

Referencias


1.Fuentes institucionales

Statistics Sweden (SCB)

SCB. «Income inequality has increased since the 1990s». Statistical news, 22 de mayo de 2025. https://www.scb.se/en/finding-statistics/statistics-by-subject-area/household-finances/household-income-assets-and-debts/income-and-tax-statistics/pong/statistical-news/income-distribution-19912023/

SCB. «Income distribution 1991–2023». Informe completo, 2025. https://www.scb.se

SCB. «Economic vulnerability by indicator, study domain and sex. Year 2021–2025». Statistikdatabasen, 6 de febrero de 2026. https://www.statistikdatabasen.scb.se

SCB. «Long term income, income inequality indicators by region. Period 2011-2012 – 2023-2024». Statistikdatabasen, 26 de marzo de 2026. https://www.statistikdatabasen.scb.se

Eurostat

Eurostat. «Living conditions in Europe – poverty and social exclusion». Statistics Explained. https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/

OCDE

OECD. OECD Economic Surveys: Sweden 2025. https://www.oecd.org

ILOSTAT (Organización Internacional del Trabajo)

ILOSTAT. «Sweden – Country profile». 19 de septiembre de 2025. https://ilostat.ilo.org

Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE)

EIGE. «Gender Equality Index 2025: Sweden». https://eige.europa.eu

2. Informes de organizaciones internacionales y entidades financieras

UBS

UBS. Global Wealth Report 2025. Septiembre de 2025. https://www.ubs.com

Consejo Nórdico de Ministros / Nordregio

Nordregio. «Income disparities increasing within and between Nordic regions – State of the Nordic Region 2024». 19 de junio de 2024. https://www.norden.org/en/news/income-disparities-increasing-within-and-between-nordic-regions-state-nordic-region-2024

Banco Central Europeo (BCE)

BCE. Distributional Wealth Accounts. Datos del primer trimestre de 2025. Citado en Euronews. https://fr.euronews.com

3. Informes de organizaciones de la sociedad civil

Save the Children Sweden (Rädda Barnen)

Rädda Barnen. A New Reality – Save the Children Sweden’s Child Poverty Report 2025. 2025. https://resourcecentre.savethechildren.net/document/a-new-reality-save-the-children-swedens-child-poverty-report-2025

Swedwatch

Swedwatch. «Atlas Copco, Sandvik should do more to address risks in South Africa’s platinum mines». 5 de febrero de 2018. https://swedwatch.org/publication/atlas-copco-sandvik-should-do-more-to-address-risks-in-south-africas-platinum-mines

4. Artículos académicos y proyectos de investigación

Desigualdad de ingresos y riqueza

Luxembourg Income Study (LIS). Base de datos armonizada de microdatos de ingresos. https://www.lisdatacenter.org

Our World in Data. «Income inequality: Gini coefficient (after tax)». Basado en LIS, actualizado a marzo de 2026. https://ourworldindata.org/grapher/gini-coefficient-after-tax-lis

Índice de privación múltiple en Suecia

Velde, L. van der, et al. «An index of multiple deprivation in Sweden: measuring area-level socio-economic inequalities». European Journal of Public Health, 2025, nº 6, pp. 1107-1114. https://ouci.dntb.gov.ua/en/works/9JQG2yZq/

Desigualdades regionales y espaciales

Publicación sobre las escalas de desigualdad de ingresos en regiones suecas. Geographical Analysis, 2025.

Investigación cualitativa de la Universidad de Lund sobre precariedad laboral en municipios del norte de Suecia.

Estado del bienestar y neoliberalismo

Östberg, Kjell. The Rise and Fall of Swedish Social Democracy. Verso Books, 2025. Extracto traducido en Jacobin Latinoamérica. https://jacobinlat.com/2025/02/el-estado-de-bienestar-sueco-fue-producto-de-la-lucha-de-clases/

Björklund, Eva. «El modelo sueco neoliberalizado». Revista Temas, 2025. https://temas.cult.cu/revista/articulo/979

Racialización y segmentación del mercado laboral

Investigación sobre la legitimación del uso de talleres de explotación por parte de H&M en la prensa sueca. John Benjamins Publishing Company. https://katalog.ub.uni-leipzig.de

Precariedad laboral en los países nórdicos

Estudio comparativo sobre empleo precario en los países nórdicos, liderado por la Universidad de Helsinki y la Universidad de Estocolmo. Incluye declaraciones del profesor Markus Jäntti (Universidad de Estocolmo).

Pobreza en Suecia

Sirén, Sebastian. «Not as bad? The Swedish welfare state transformation and its impact on poverty and inequality in comparative perspective». Universidad de Uppsala, proyecto financiado por Forte (2024–2027). https://www.uu.se/en/research/research-projects/project?query=2023-01365_Forte

5. Prensa y análisis de think tanks

Sweden Herald. «Dramatic increase in number of poor Swedes». 22 de febrero de 2026. Incluye declaraciones del profesor Tapio Salonen (Universidad de Malmö). https://swedenherald.com/article/dramatic-increase-in-number-of-poor-swedes

Sweden Herald. «Poverty is increasing in Sweden – when is one considered materially and socially poor?». 25 de agosto de 2025. https://swedenherald.com

Dagens Arena. «Några få har blivit väldigt mycket rikare». 16 de diciembre de 2025. https://www.dagensarena.se

Spanish Revolution. «Suecia ya no es un modelo: cómo la socialdemocracia abandonó a su clase trabajadora». 10 de noviembre de 2025. https://spanishrevolution.net

6. Bases de datos complementarias

World Population Review. «Wealth inequality by country». https://worldpopulationreview.com/country-rankings/wealth-inequality-by-country

Chartbook of Economic Inequality. «Sweden – Poverty measures». https://www.chartbookofeconomicinequality.com

7. Fuentes teóricas de referencia

Marx, Karl. El Capital. Libro I. La base del análisis sobre la extracción de plusvalía y la relación salarial como explotación.

Harvey, David. El nuevo imperialismo. Akal, 2004. Sobre la acumulación por desposesión aplicable al análisis de la vivienda como mercancía.

Meiksins Wood, Ellen. El imperio del capital. El Viejo Topo, 2004. Sobre la dimensión imperial del capitalismo y las cadenas globales de valor.

Fraser, Nancy. Capitalismo caníbal. Siglo XXI, 2023. Sobre la relación entre capitalismo, cuidados y reproducción social.

Federici, Silvia. Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Traficantes de Sueños, 2010. Sobre la acumulación originaria continuada y el ataque a la reproducción social.

Piketty, Thomas. Capital e ideología. Deusto, 2019. Aunque no es estrictamente anticapitalista, su análisis de la concentración de la riqueza y la ideología que la legitima es compatible con la crítica anticapitalista.


Nota metodológica: Las cifras procedentes de Statistics Sweden y Eurostat se basan en la encuesta EU-SILC (European Union Statistics on Income and Living Conditions) y en los registros administrativos suecos. Los datos citados corresponden, salvo indicación en contrario, al año de referencia 2024 o 2025. Las fuentes teóricas citadas en la sección 7 no aparecen referenciadas explícitamente en el texto del análisis, pero constituyen el marco conceptual desde el cual se ha elaborado la crítica.