Hegemonía imperial de EEUU contra Multipoliralidad, unas y otras factibilidades

erueda, 2026-03-05   //   

Desde el marco de la Filosofía de la Liberación de Enrique Dussel, la tensión entre la hegemonía imperial de Estados Unidos (el «Centro» que busca totalizar el mundo a su imagen) y la emergencia de un orden basado en la multipolidaridad (la afirmación de la «exterioridad» periférica organizada en relaciones horizontales y recíprocas) no es un mero conflicto de poder, sino una disputa ontológica y ética entre la pretensión de un «Ser» universal que devora al «Otro» y la construcción de un «pluriverso» donde quepan muchos mundos en relación solidaria.

«Centro» no es una categoría geográfica neutral (como decir «el hemisferio norte» o «los países desarrollados»). En el marco dusseliano, es una categoría filosófico-política que designa una posición estructural de dominación dentro de un sistema-mundo con una historia concreta.

Los acontecimientos de febrero-marzo de 2026 —la «Operación Furia Épica» (Epic Fury) estadounidense y la «León Rugiente» (Roaring Lion) israelí contra Irán— no son un incidente más en la larga lista de agresiones del Centro contra la periferia. Son, como argumentaremos, la expresión más nítida y trágica de la lógica de la totalidad que Dussel denunciara: la negación violenta del «Otro» hasta el extremo del asesinato de su líder, la destrucción de su infraestructura civil y el intento de imponer por las bombas lo que no pudo obtenerse por la diplomacia.

La Hegemonía Imperial de EE.UU.: La Factibilidad de la «Totalidad» que se Niega a Morir

La factibilidad del proyecto hegemónico estadounidense descansa en su capacidad para mantener y reproducir las estructuras de dominación que lo han sostenido desde 1945. Sin embargo, como toda totalidad que se cierra sobre sí misma y niega la voz del «Otro», contiene las semillas de su propia negación.

Factibilidad Material: El Poder Duro como Último Recurso

Superioridad militar absoluta: EE.UU. sigue siendo la única potencia con capacidad de proyección global. Su presupuesto de defensa (más de 800.000 millones de dólares anuales) supera al de los siguientes diez países combinados. La acumulación de fuerzas previa al ataque a Irán —dos grupos de portaaviones (USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford), bombarderos de largo alcance y más de 50 aviones de combate F-35 y F-22 repositionados cerca de la frontera iraní— es la manifestación tangible de esa capacidad.

Dominio financiero-tecnológico: El control del sistema SWIFT, la hegemonía del dólar como moneda de reserva global y el dominio de las patentes tecnológicas (semiconductores, IA, biotecnología) le permiten ejercer una «guerra de segunda instancia» mediante sanciones y bloqueos que asfixian economías enteras.

Factibilidad inmediata: En el corto plazo, el Centro puede imponer su voluntad por la fuerza allí donde concentre sus recursos. La «Operación Furia Épica», lanzada el 28 de febrero de 2026, ha destruido más de 1.250 objetivos en Irán en sus primeras 48 horas, incluyendo centros de comando y control, sitios de misiles balísticos, instalaciones navales y, trágicamente, infraestructura civil como el Palacio de Golestán (patrimonio de la UNESCO) y una escuela primaria de niñas en el sur de Irán que dejó 165 víctimas mortales, en su mayoría niñas.

La Coyuntura Actual: La Agresión a Irán como Manifestación del «Centro»

El ataque conjunto de EE.UU. e Israel a Irán, que ha costado la vida al Ayatolá Alí Jamenei, a siete altos comandantes militares (incluyendo al ministro de Defensa y al comandante de la Guardia Revolucionaria) y al expresidente Mahmud Ahmadinejad, debe ser analizado desde las categorías dusselianas.

La «Totalidad» que Asesina al Líder del «Otro»

Desde la ontología de la dominación, el Centro no puede tolerar que la periferia tenga una voz que le interpele. El asesinato selectivo de Jamenei no es un mero acto militar; es un acto simbólico de aniquilación del «Otro» en su máxima representación. Como denunciara China a través de su ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, se trata de «la flagrante matanza de un líder soberano» y la incitación al cambio de régimen, algo «inaceptable» . Es la negación absoluta: si no puedes someter al «Otro», lo eliminas físicamente.

Israel como el «Brazo Armado» y «Provocador» de la Totalidad

La relación entre EE.UU. e Israel en esta crisis ilustra perfectamente la categoría del «Centro y su gendarme periférico». Según reportes del New York Times recogidos por agencias internacionales, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, presionó personalmente al presidente Trump durante meses para que atacara Irán. En una reunión en el Despacho Oval el 11 de febrero de 2026, Netanyahu aseguró que las negociaciones nucleares con Irán (mediadas por Omán en Ginebra y Mascate) no llevarían a ninguna parte y discutieron posibles fechas para el ataque.

Lo revelador  es que Netanyahu pidió a Trump que retrasara el ataque en enero para que Israel pudiera reforzar sus interceptores de misiles y defensas aéreas . Es decir, el «Centro» (EE.UU.) ajusta su tempo militar a las necesidades logísticas de su aliado periférico. Pero más profundo aún: analistas señalan que la estrategia israelí consiste en «forzar el atrapamiento» (entrapment) de EE.UU. , creando un entorno de retaliación donde Washington no puede ignorar el conflicto sin parecer débil. Israel, escondido detrás del poderío militar estadounidense, configura la agenda del Centro y lo arrastra a una guerra que sirve a sus intereses regionales, no necesariamente a los globales de EE.UU. Es la dialéctica del amo y el esclavo invertida: el aparente subordinado (Israel) termina dictando los pasos del dominador (EE.UU.).

El «Ultimátum» y la Negación de la Diplomacia

La secuencia de eventos es clara: el 20 de febrero de 2026, Trump lanzó un ultimátum de 15 días a Irán para alcanzar un acuerdo nuclear o enfrentar consecuencias. Se desplegaron fuerzas masivas. Hubo tres rondas de conversaciones en Mascate y Ginebra, la última de las cuales concluyó apenas dos días antes de los ataques. Según el enviado Steve Witkoff, se informó a Trump de que un acuerdo era inalcanzable . Desde la perspectiva dusseliana, esto revela la mala fe de la totalidad: la diplomacia nunca fue un fin, sino una coartada para justificar la agresión. Se negocia para poder decir «lo intentamos», mientras se preparan las bombas. El secretario de Estado Marco Rubio lo admitió con crudeza: «Sabíamos que si no atacábamos preventivamente antes de que ellos lanzaran esos ataques, sufriríamos mayores bajas». La decisión estaba tomada, la diplomacia era un simulacro.

Infactibilidad Estructural: Las Contradicciones Internas del Proyecto

Crisis de legitimidad: La estrategia de «América Primero» ha destruido la ficción del «orden liberal internacional». El hecho de que potencias tradicionalmente alineadas con Occidente, como Francia, España y Canadá, hayan condenado los ataques como una acción «unilateral» y «fuera del derecho internacional» es un síntoma de que el Centro ya no puede ni siquiera mantener la cohesión de su propia periferia . El primer ministro canadiense, Mark Carney, imploró a todas las partes, «incluyendo a EE.UU. e Israel», que respeten las reglas de enfrentamiento internacional.

Agotamiento económico: La deuda pública de 38 billones de dólares y el creciente costo de mantener un imperio global son insostenibles. La crisis actual ha disparado el precio del petróleo, con amenazas iraníes de cerrar el Estrecho de Ormuz y llevar el crudo a los 200 dólares . Esto genera inflación global y termina dañando la propia economía estadounidense.

Infactibilidad a largo plazo: El Centro no puede dominar un mundo que se le resiste sin destruir las bases de su propia prosperidad. La «victoria» militar contra Irán no resuelve el problema de fondo: la periferia ya no acepta pasivamente su rol subordinado y ha comenzado a construir lazos de solidaridad que trascienden la lógica del imperio. El asesinato de Jamenei no ha provocado el colapso del régimen, sino la formación de un Consejo de Liderazgo Provisional y una promesa de venganza.

La Multipolidaridad: La Factibilidad de la «Exterioridad» que se Abraza

El concepto de «multipolidaridad» desde la Filosofía de la Liberación no es un mero reordenamiento de potencias (como en la visión geopolítica clásica de la multipolaridad), sino la emergencia de sujetos históricos que afirman su propia voz y su propio proyecto civilizatorio, y que además tejen redes de reciprocidad, cooperación y apoyo mutuo entre sí. No se trata de crear nuevos centros de poder que imiten la lógica del antiguo Centro, sino de construir un «pluriverso» donde las relaciones sean horizontales, dialógicas y solidarias.

La Coyuntura Actual: La Respuesta Global a la Agresión como Germen de Multipolidaridad

La agresión a Irán ha provocado una reacción internacional que ilustra las categorías dusseliana de exterioridad y praxis liberadora.

La Condena del Sur Global y las Potencias Emergentes

China ha sido la voz más firme. El ministro Wang Yi calificó los ataques de «inaceptables» y exigió el cese inmediato de las operaciones militares, advirtiendo que «el uso de la fuerza no puede resolver verdaderamente el problema».

Rusia, a través de Serguéi Lavrov, describió los ataques como un «acto de agresión» y alertó del riesgo de proliferación nuclear como respuesta de los países vecinos. El presidente Putin, en carta al presidente iraní, habló de una «violación cínica de todas las normas de la moralidad humana y el derecho internacional».

India renovó su llamamiento al diálogo y la diplomacia, urgiendo a poner fin al conflicto.

Corea del Norte condenó los ataques como un «acto ilegal de agresión» que muestra la «naturaleza de gánster» de EE.UU. 

Pakistán, a través de su ministro de Defensa, calificó a Israel como una «amenaza para la humanidad» y una fuerza desestabilizadora en el mundo musulmán.

Estas condenas no son meras declaraciones diplomáticas. Representan la emergencia de una conciencia compartida de que el orden unipolar ha fracasado y de que la seguridad de la periferia no puede depender de las instituciones dominadas por el Centro. Es la multipolidaridad en acción: naciones que, desde sus respectivas «exterioridades», alzan la voz para defender al «Otro» agredido.

La Fractura en el Propio Centro: España y Canadá como «Periferia Interna»

El hecho de que España niegue a EE.UU. el uso de sus bases para las operaciones contra Irán y que el presidente Pedro Sánchez condene la «intervención militar unilateral» como algo «injustificado» y «peligroso» es un fenómeno de enorme significación dusseliana. España, históricamente parte del «Centro» occidental, actúa aquí como una «exterioridad dentro de la totalidad» , afirmando su soberanía y su adhesión al derecho internacional por encima de la lealtad al imperio. Igualmente, las declaraciones de Canadá, implorando a EE.UU. que respete las reglas internacionales, muestran que el consenso interno del Centro se está resquebrajando.

La Respuesta de los Pueblos: La Solidaridad desde Abajo

Mientras los misiles caen sobre Teherán, las calles de Beirut, Estambul, Yakarta y otras ciudades del mundo musulmán (y no musulmán) se llenan de manifestantes que condenan el asesinato de Jamenei y la agresión a Irán . Esta es la multipolidaridad desde abajo: pueblos que se reconocen en el dolor del «Otro» y que, sin mediación de sus gobiernos, expresan su rechazo a la lógica de la totalidad. Es el «grito» del oprimido del que habla Dussel, que encuentra eco en otros oprimidos.

Factibilidad Emergente: La Construcción de una «Comunidad de los Pueblos»

El ascenso de China como alternativa sistémica, pero con vocación solidaria: China no es solo otra potencia, sino un modelo de desarrollo que ha sacado a 800 millones de personas de la pobreza sin someterse a los dictados del FMI o el Banco Mundial. Su iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) ha construido infraestructura en más de 150 países, creando una red de interdependencia que no pasa por Washington. En la crisis actual, China ofrece una plataforma para que la periferia acceda a recursos y mercados sin las condicionalidades políticas del Centro.

Los BRICS como germen de una «internacional solidaria»: La ampliación de los BRICS en 2024 (con la incorporación de Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes) crea un bloque que ya representa el 35% del PIB mundial (en PPA) y el 45% de la población global. La crisis de Irán será el primer gran desafío para este bloque, y su capacidad de respuesta coordinada (humanitaria, diplomática, económica) será una prueba de fuego para la multipolidaridad. Como señalan analistas, el comportamiento de EE.UU. al privilegiar la fuerza sobre el consenso multilateral acelera el atractivo de China y los BRICS como contrapeso alternativo basado en el respeto mutuo y la diplomacia.

Las potencias medias y la construcción de autonomías solidarias: Países como India, Brasil, Sudáfrica, Turquía o Indonesia practican un «multi-alineamiento» que maximiza su margen de maniobra. Pero cuando estos países actúan coordinadamente (como en la provisión de vacunas durante la pandemia o en el envío de ayuda humanitaria), están practicando la multipolidaridad: no se trata solo de no alinearse, sino de alinearse con los oprimidos allí donde sea posible.

Los movimientos sociales y la solidaridad internacionalista: Desde el pueblo palestino en Gaza hasta los mapuche en Chile, desde las Madres de Plaza de Mayo hasta el Movimiento Sin Tierra en Brasil, la «exterioridad» se manifiesta en formas de organización que desafían la lógica del capital y el imperio. La conexión entre la causa palestina y la iraní (a pesar de las diferencias sectarias) es un ejemplo de cómo la multipolidaridad opera desde abajo: el enemigo común (el imperialismo yanqui y su aliado sionista) genera solidaridades que trascienden fronteras.

Factibilidad Inmediata: La Capacidad de Decir «No» y de Decir «Sí» Juntos

La desdolarización como acto de liberación colectiva: La participación del dólar en las reservas globales ha caído del 71% en 2000 al 58% en 2024. China y Rusia realizan ya más del 50% de su comercio bilateral en monedas locales. India paga el petróleo de Emiratos en rupias. Brasil y Argentina han debatido en su momento una moneda común. La agresión a Irán acelerará estos procesos: los países de la periferia tomarán nota de cómo EE.UU. utiliza el sistema financiero global como arma de guerra y buscarán alternativas. El bloqueo del Estrecho de Ormuz y la amenaza de Irán de «quemar cualquier barco» que intente cruzarlo es una advertencia de que la periferia puede golpear donde más duele al Centro: el suministro energético.

La erosión del «poder blando» y el surgimiento de una «opinión pública mundial» favorable: el «poder blando» estadounidense (Hollywood, universidades, ONG, la democracia como modelo) ha sufrido un deterioro irreversible. Las guerras en Irak y Afganistán, el asalto al Capitolio, el racismo estructural y, sobre todo, el doble rasero escandaloso en Ucrania y Gaza (y ahora Irán) han destruido la imagen de «farol de la democracia». El hecho de que sean necesarias imágenes de satélite para confirmar que una escuela de niñas fue bombardeada en Irán, mientras los medios occidentales se centran en las bajas israelíes, no pasa desapercibido para la juventud del Sur Global. Esa juventud ya no mira a Occidente como modelo, sino que busca referencias en su propia historia y en el Sur.

La diplomacia de los pueblos: Frente a la diplomacia secreta de las cancillerías, emerge una «diplomacia de los pueblos» que conecta directamente a las sociedades civiles, los sindicatos, las comunidades eclesiásticas de base (recordemos la opción por los pobres) y los movimientos indígenas. Esta diplomacia horizontal es la que realmente puede sostener la multipolidaridad a largo plazo, porque nace de la experiencia compartida de la opresión y la esperanza compartida de la liberación.

Infactibilidades de la Multipolidaridad: Los Límites Internos y los Peligros

Falta de coordinación y riesgos de cooptación: La multipolidaridad no es un bloque homogéneo. Los intereses de China, India y Brasil no siempre coinciden. Las rivalidades regionales (India-Pakistán, Irán-Arabia Saudita, etc.) pueden ser explotadas por el Centro para dividir y dominar. En la crisis actual, mientras Irán atacaba objetivos estadounidenses, también lanzaba misiles sobre Arabia Saudita y Emiratos Árabes, países que formalmente son parte de los BRICS ampliados. Esto revela las profundas contradicciones que la multipolidaridad debe aprender a gestionar.

Dependencias estructurales heredadas: Muchos países de la periferia siguen atrapados en la deuda externa, la dependencia tecnológica y las estructuras extractivas heredadas del colonialismo. Salir de esa trampa requiere décadas de esfuerzo consciente y, sobre todo, solidaridad efectiva.

Riesgo de reproducir la lógica del Centro: Existe el peligro de que la multipolidaridad se convierta en una «oligarquía de potencias» que siga oprimiendo a los más débiles, pero ahora con el disfraz de la solidaridad. La Filosofía de la Liberación nos recuerda que la meta no es la «inversión de la dominación», sino la «liberación del Otro», que solo es posible en un orden horizontal y dialógico.

La Dialéctica de las Factibilidades: Hacia una Analéctica Histórica de la Solidaridad

Dussel nos enseña que la historia no es un proceso mecánico, sino un «camino de liberación» que se abre en la medida en que el oprimido toma conciencia de su situación y actúa para transformarla. En esta nueva fase, la conciencia no es solo de la opresión, sino de la necesidad de la solidaridad como condición de posibilidad de la liberación de todos.

La Factibilidad del Centro es Coyuntural; su Infactibilidad, Estructural

El imperio puede ganar batallas (asesinar líderes, bombardear ciudades, imponer sanciones), pero está perdiendo la guerra. Su poder se basa en una estructura de dominación que la periferia ya no acepta. Cada intervención genera más resistencia. Cada veto en la ONU aísla más a EE.UU. Cada sanción acelera la búsqueda de alternativas. El Centro es cada vez más fuerte en el corto plazo, pero más débil en el largo plazo. En el caso de Irán, aunque han decapitado la cúpula militar y asesinado al Líder Supremo, no han logrado el colapso del régimen. Se ha formado un Consejo de Liderazgo Provisional, se ha nombrado un nuevo comandante para la Guardia Revolucionaria y la promesa de venganza está en el aire . La «totalidad» ha mostrado su rostro más brutal, pero la «exterioridad» iraní se reconfigura y resiste.

La Factibilidad de la Multipolidaridad es Estructural, pero su Realización es una Praxis Exigente

La multipolidaridad no es un regalo de la historia, sino una construcción colectiva, cotidiana y conflictiva. Su factibilidad depende de la capacidad de los pueblos y gobiernos de la periferia para:

Articularse más allá de las diferencias, reconociendo que la diversidad es una riqueza y no un obstáculo. La crisis iraní es una oportunidad para que China, Rusia, India y los BRICS demuestren si pueden ofrecer una alternativa real al orden imperial.

Crear instituciones propias (bancos de desarrollo, sistemas de pago, alianzas tecnológicas, redes de comunicación) que reduzcan la dependencia del Centro y funcionen con lógica solidaria.

Mantener viva la memoria de la resistencia y no claudicar ante las presiones, pero también cultivar la memoria de la solidaridad: recordar las brigadas internacionales en Palestina, el apoyo a Cuba bajo bloqueo, las voces que hoy claman por Irán.

El Papel de la Conciencia Crítica y la Espiritualidad de la Liberación

La Filosofía de la Liberación insiste en que la liberación requiere una «conversión» del oprimido: dejar de verse a sí mismo con los ojos del amo y afirmar su propia dignidad. Pero también requiere una conversión del opresor, que solo es posible si este escucha el «grito» del oprimido y se solidariza con su causa. Las voces dentro de Israel que se oponen a la guerra, los soldados estadounidenses que se niegan a combatir, los intelectuales occidentales que denuncian el doble rasero: todos ellos son «exterioridad dentro de la totalidad» , semillas de un futuro distinto.

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han habla del paso de la «sociedad del cansancio» a la «sociedad de la resistencia». Pero desde Dussel, diríamos que es el paso a la «sociedad de la solidaridad». El «grito» de Gaza, la rebelión de los chalecos amarillos en Francia (periferia dentro del Centro), las protestas en Argentina,  Chile o Colombia, y ahora las voces que claman por Irán: todas son manifestaciones de una conciencia que despierta y que, al despertar, descubre que no está sola.

La Historia Abierta a la Esperanza

La factibilidad del proyecto hegemónico de EE.UU. es alta en el corto plazo (tiene los misiles, ha asesinado a Jamenei, ha destruido infraestructura militar iraní), pero ínfima en el largo plazo (ha perdido el relato, ha fracturado la alianza transatlántica, ha acelerado la desdolarización y, sobre todo, ha perdido la capacidad de ofrecer esperanza).

La factibilidad de la multipolidaridad es baja en el corto plazo (falta coordinación, las contradicciones entre los propios países de la periferia son enormes, como muestran los ataques iraníes a objetivos en Emiratos y Arabia Saudita), pero inmensa en el largo plazo: porque la historia, cuando es fiel a su vocación más profunda, camina hacia la comunión de los diferentes, no hacia la uniformidad de los dominados.

Dussel nos recuerda que la «analéctica» es el método que va más allá de la dialéctica (tesis-antítesis) para abrirse a la novedad del «Otro». En este momento histórico, la novedad es la irrupción de un mundo donde caben muchos mundos y donde esos mundos se abrazan. Que ese mundo sea posible depende de nuestra praxis: de la solidaridad con los oprimidos (con el pueblo iraní bajo las bombas, con el pueblo palestino bajo el apartheid, con todos los «condenados de la tierra»), de la construcción paciente de alternativas, de la negativa a aceptar la dominación como destino, y de la capacidad de celebrar la vida incluso en medio de la muerte que el imperio siembra.

La hegemonía imperial es un cadáver que aún se mueve, pero que ya apesta. La multipolidaridad es un feto que lucha por nacer, y que necesita de todas las parteras y parteros de la historia. La factibilidad de uno y otro no se decide en los think tanks de Washington, ni siquiera en los consejos de guerra del Pentágono, sino en las calles de Teherán, en las aldeas de África, en las fábricas de China, en las mezquitas de Indonesia, en las universidades de América Latina y en los corazones de todos aquellos que creen que otro mundo no solo es posible, sino necesario y urgente.

La historia, como siempre, la escriben los pueblos. Y cuando los pueblos escriben juntos, escriben con la tinta de la solidaridad. Incluso cuando los misiles caen sobre sus cabezas.