De la cuarta urna al genocidio en Honduras

La familia de Manuel Zelaya también está siendo perseguida y haciendo un alarde de valentía Xiomara Castro, la esposa de Zelaya ha salido de “las montañas” donde la protegía el pueblo para manifestarse pacíficamente con la ciudadanía en su lucha diaria por restaurar la democracia en Honduras.

Los golpistas han constituido una dictadura de terror, reactivando, según el gabinete presidencial en la clandestinidad, el escuadrón de la muerte 316 y nombrando como asesores de su “gobierno” a asesinos como Billy Joya que dirigió al nombrado anteriormente escuadrón de la muerte 316 que hizo desaparecer a decenas de personas de izquierda durante los años 80 en Honduras. Billy Joya está acusado por tribunales internacionales de responsabilidad criminal directa en 16 desapariciones y asesinatos. Todo esto Junto con la represión, la censura, las amenazas y la suspensión de las garantías constitucionales el gobierno golpista de Honduras cumple todos los requisitos de la práctica del terrorismo de estado.

Jose Manuel Zelaya Rosales

Cuando el alba de la mañana hondureña estaba a punto de dejar paso al sol que daría comienzo al domingo 28 de junio, el presidente de ese país centroamericano estaba convencido de que su pueblo iba a escribir una nueva página en la historia de Honduras, votando a favor de una cuarta urna que desembocase en una asamblea constituyente basada en la democracia participativa, que diera realmente y sin límites todo el poder al pueblo. Zelaya que durante el día anterior dio por finalizados los problemas que tuvo con parte de su gobierno y las altas instancias del ejército, se vio sorprendido cuando, doscientos militares allanaron su casa violentamente y lo secuestraron en pijama. Lo llevaron en un avión hasta Costa Rica y allí lo dejaron.

El presidente costarricense lo recogió y dieron juntos la primera rueda de prensa de las muchas que Zelaya ha dado desde que fuera secuestrado. Inmediatamente después, Zelaya fue a Managua, capital de Nicaragua para una reunión de la ALBA convocada con carácter urgente. Después de estas reuniones se sucedieron en Managua muchas otras del resto de organismos americanos como la OEA, SICA o el Grupo de Río.

Días después Manuel Zelaya partió a Washington, para hablar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, pocos días antes de su intento de regresar a Honduras, junto con el Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas Miguel D’escoto, frustrado por los militares golpistas.

Después del intento pasó un día en Nicaragua antes de partir de nuevo a Washington donde se reunió con la secretaria de estado Hillary Clinton. El resultado de esa reunión fue que Óscar Arias, presidente de Costa Rica, mediase en el encuentro que Zelaya va a mantener con los golpistas en San José. Refiriéndose a ese “encuentro” Zelaya sentenció que no es una negociación sino “una planificación de cómo los golpistas van a salir del país”. Zelaya recalcó de cara al encuentro que hay cosas innegociables como su presidencia y la celebración de las elecciones para la “cuarta urna” que abran la puerta a una Asamblea Nacional Constituyente.

Además el presidente legítimo de Honduras declaró a TeleSUR minutos antes de partir hacia San José que los golpistas estaban “saboteando” el proceso porque no dejaban salir de Honduras rumbo a Costa Rica a los dos ministros del Gabinete Presidencial en la Clandestinidad y advirtiendo que serán detenidos en base a la orden de detención en su contra que la justicia golpista hondureña, controlada por la oligarquía, ha emitido como parte de la persecución política que los golpistas llevan a cabo a todos aquellos cargos públicos y periodistas que no apoyan su dictadura sangrienta.

El pueblo de Honduras

Los hondureños contrarios al golpe, el pueblo, nada más saber el secuestro de su presidente salió a las calles e hizo algo mucho más importante que eso: organizarse y unirse para encauzar las protestas, mantenerlas y acrecentarlas. Con ese objetivo se creó en las horas siguientes al golpe el Frente de Resistencia Popular, integrado por las tres Centrales Obreras existentes en Honduras, el Sindicato de Taxistas, los sindicatos magisteriales del país, la mayor organización de campesinos hondureña Vía Campesina, y el único partido de izquierdas en Honduras Unificación Democrática. Todas las organizaciones de izquierdas de la Patria de Morazán están presentes en ese punto común llamado Frente de Resistencia Popular.

Desde el primer día el Frente tuvo claro que los objetivos de su lucha eran restituir al presidente Zelaya en su cargo, juzgar a los golpistas y sobre todo, la realización de las elecciones que fueron interrumpidas por el golpe de estado. También estaba claro cuál era la forma de conseguirlo: pacíficamente. Para ello desde el primer día el Frente de Resistencia Popular llamó al pueblo para que tomase las calles y convocó una Huelga General Permanente que ha paralizado todo el país asfixiando económicamente a los golpistas quienes, pese a que en un primer momento negaron la existencia de una huelga, días más tarde el propio Micheletti llamó a los trabajadores a volver a sus labores, ya que la mayoría de gasolineras, supermercados, restaurantes y todos los colegios públicos se encuentran cerrados. El pueblo respondió que sólo le llegada de Zelaya a la presidencial parará la huelga.

Desde el martes 30 de junio, día en que Zelaya anunció que regresaría a Honduras, los esfuerzos del Frente se centraron en aglutinar a todo el pueblo que luchaba por Zelaya y la cuarta urna en Tegucigalpa, la capital del estado, para recibir al presidente Zelaya y unir fuerzas contra los golpistas. Desde ese mismo día cientos de miles de hondureños marchan hacia Tegucigalpa, un camino difícil porque los golpistas usando el ejército han cerrado todas las carreteras y han blindado Tegucigalpa. Aún así fueron 400 000 personas a recibir a Zelaya en su intento abortado por los golpistas y ahora mismo casi un millón de personas se encuentran en Tegucigalpa manifestándose todos los días. Los dirigentes del Frente de Resistencia Popular mantienen que si los golpistas abren las carreteras se llegarán a los dos millones de personas en Tegucigalpa, superando la población de la ciudad situada en un millón doscientas mil personas aproximadamente.

El Frente ha enviado a Costa Rica una delegación que se reunirá con Zelaya para entregarle al presidente sus puntos esenciales para negociar con los golpistas:

- Exigiendo “el castigo para los responsables de la muerte de los compañeros caídos y la represión a las movilizaciones y locales del movimiento popular.”

- Rechazan “la posibilidad de la legitimación de las autoridades de facto y reafirmamos que la única salida aceptable es el regreso al orden institucional.”

- Exigiendo “la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente.”

- Además solicitan la integración de su delegación en la de Zelaya durante el encuentro con el sangriento dictador Micheletti.

Pese a la represión violenta, el miedo, la censura y la ausencia de derechos, el pueblo está saliendo cada día desde el 28 de junio en mayor número por la vuelta del presidente Zelaya y la celebración de la cuarta urna.

El Mundo

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América fue la primera organización internacional que se reunió con Zelaya y lo hizo apenas pasadas unas horas de que saltase la noticia del golpe. Los países integrantes del ALBA rompieron las relaciones diplomáticas y comerciales con la Honduras golpista, como presión internacional, sentando el ejemplo que otros países como El Salvador y Paraguay siguieron. Otros muchos como México, Argentina o España simplemente rompieron relaciones diplomáticas con los golpistas.

Los países del ALBA dinamizaron a la comunidad internacional convocando todas y cada una de las cumbres extraordinarias que celebraron el resto de organizaciones mundiales que se reunieron esos días. En palabras del ALBA “dejar que se enfríe la situación beneficiaría a los golpistas”.

Todas las cumbres celebradas dieron un abrumador respaldo al presidente Zelaya exigiendo la restitución del orden constitucional, que pasaba por respetar el mandato que el pueblo le había dado a Zelaya hasta enero de 2010 como su presidente. La Organización de los Estados Americanos, por integrar totalmente a todos los países de América, fue la organización que cargó con el peso de la situación. Para ello la primera medida que tomó fue retrasar la llegada del presidente Zelaya por tres días, dando un ultimátum a los golpistas contradiciendo al propio Zelaya que tenía la intención de volver cuanto antes “por el bien de su pueblo”.

El siguiente paso que tomó la OEA fue concertar un encuentro con los golpistas en Honduras con José Miguel Insulza, el secretario de la organización. Este encuentro tuvo el objetivo de notificar a los golpistas del retraso de la llegada de Zelaya, cosa que ya sabían. Las consecuencias de no acatar el ultimátum sería expulsar a Honduras de la OEA, algo que los propios golpistas hicieron antes de vencer el plazo.

Durante todos estos hechos el único medio de comunicación que impidió que la situación cayera en el olvido fue TeleSUR estando en todo momento en el lugar donde se encontraba el pueblo. Por ello diversos canales del mundo se plegaron a su señal como Radio Televisión Española y CNN en español.

Situación

La oligarquía que anteriormente gobernaba en Latinoamérica muchos países que ahora están en manos del pueblo, no respetan las victorias electorales que no les favorecen, e intentan de manera violenta, retomar el poder. Lo intentó la oligarquía venezolana en el año 2.002, lo lograron en Haití en el año 2.004, lo pretendió la oligarquía boliviana con la teoría de la Media Luna mientras cometió genocidio contra la población indígena y la ecuatoriana en base a esas teorías separatistas reclamó para sí Guayaquil como estado independiente. En Nicaragua y Paraguay difaman a los presidentes que lideran sus países y claman por fraudes electorales que no pueden demostrar. Acabamos de ver lo que ha hecho la hondureña.

Todos estos países guardan cosas en común. Son del ALBA, la organización que establece vínculos de uniones comerciales, culturales y sociales en base a los preceptos socialistas de cooperación, complementación, solidaridad y respeto a la soberanía de los países que lo forma, y que además acabó con el ALCA, la propuesta de los Estados Unidos para las relaciones entre los países de Latinoamérica. Además estos países, mediante sus gobiernos, han establecido, -o se encuentran intentándolo-, cauces para una mayor participación ciudadana que de la posibilidad real al pueblo de influir en los asuntos públicos todos los días del año y no sólo cada cierto tiempo en unas elecciones, donde son los partidos, y no los ciudadanos, los que dirigen los asuntos públicos.

La oligarquía hondureña ha evitado durante ya 13 días que el pueblo pueda decidir. Y ya ha anunciado que adelantará las elecciones de noviembre para así, legitimar su situación revistiendo la dictadura de una imagen democrática que convenciera a la comunidad internacional para que terminase su presión contra los golpistas.

Sufriendo una huelga general y una importantísima presión internacional no se puede explicar que los usurpadores se sostengan en poder sin una ayuda externa. Todas las miradas se han dirigido a los Estados Unidos de América, histórico apoyo económico y estratégico para los golpistas latinoamericanos. En la actualidad el gobierno de los EUA representado por Barack Obama se ha mostrado como un cambio profundo con respecto a sus predecesores. Así lo constatan sus declaraciones respecto al golpe de estado en Honduras, siempre de apoyo a Zelaya y a su restitución. Sus hechos parecen no confirmar sus palabras, ya que, además de no cortar relaciones diplomáticas con Honduras, ni suspender la cooperación militar y económica de la que ahora se benefician los golpistas, y retrasar la llegada de Zelaya a Honduras mediante la OEA, sabían los planes de los usurpadores desde un mes antes del secuestro tal como declaró su embajador y no evitaron el golpe.

En la última reunión que Hillary Clinton mantuvo con el presidente Zelaya, los Estados Unidos dejaron claro que no iban a cortar relación con los golpistas y que antes de eso preferían una negociación donde puedan no perder tanto con la vuelta de Zelaya, por culpa de la rápida movilización del ALBA y TeleSUR que han movilizado e informado a todo el mundo para que este atentado contra el pueblo no cayera, otra vez, en el olvido. Por ello han nombrado al presidente de Costa Rica, Óscar Arias, conocedor también del golpe de estado antes de que sucediera y elogiado por los golpistas hondureños. Al igual que los estados Unidos de América, Óscar Arias también ha condenado el golpe delante de las cámaras y es un perfecto negociador en este caso ya que no puede representar mejor a las empresas que están expoliando su país y están interesadas en que los gobiernos que llevan a cabo reformas de izquierdas en la economía caigan.

Honduras puede sentar un mal precedente para los pueblos que elijan por ellos mismos. Si este golpe triunfa finalmente las oligarquías anteriormente nombradas podrían ver la luz al final del túnel y seguir el ejemplo de Honduras. Ya habrían constatado que cuentan con un apoyo que sería el único sostén que necesitarían para culminar sus golpes.

Masiva movilización en las calles